¡Por fin arrancó el béisbol!
La verdad, para los que comemos y tomamos béisbol, la primavera trae consigo mucho más que flores y nuevos colores. Nos trae de regreso a nuestro amado pasatiempo, o mejor dicho nuestra amada pasión. Arranco la temporada 2007 y con ella las esperanzas de siempre por parte de los aficionados, las promesas de siempre por parte de las directivas y sobre todo las emociones de siempre por parte de los jugadores que son los gladiadores que emocionan a una Roma gigantesca alrededor del mundo.
Los Astros empezaron ya su camino hacia el tan anhelado y soñado titulo esa es la buena noticia, la mala es que empezaron perdiendo y por causas justamente de lo que señalé seria el dolor de cabeza mas grande este 2007: el bullpen.
En la loma una vez más para abrir temporada Roy Oswalt, de quien si
escribimos algo más a su favor podría sonar a enamoramiento. El tipo en un
lanzador completo y un
a verdadera joya para tener como pilar en cualquier rotación,
lastima que no podemos decir lo mismo de Brad Lidge a quien con la pena ya le perdí
la esperanza.
Lidge no parece aquel joven seguro que nos impresionaba con su velocidad y temple en la loma, aquel lanzador que imponía y dominaba la escena tan pronto tomara la brea y la pelota; aquel hombre que con solo pensarlo frente al plato casi casi se podía firmar la victoria de los Astros. Lidge hoy en día es todo lo que un cerrador no debe ser, una verdadera calamidad de nervios e inseguridad pues se siente el juego en la raya y no en la bolsa.
Estoy de acuerdo que es el primer día, pero la ofensiva tampoco dio muchas luces de querer apoyar al buen Oswalt. El Caballo no produjo, tampoco Berkman fue Luke Scott quien dio la cara por los rifleros y saco tremendo palo productor de las solitarias dos carreras que el bullpen se encargo de desaparecer en extra innings.
La mala es que se perdió el primer juego, la buena es que queda toda una temporada para enmendar el camino. Desde este espacio Saludos y Respetos.
